I. Antecedentes del proyecto
El cloruro de sodio es un subproducto común con alto contenido de sal en los procesos de producción de química fina, que participa frecuentemente en diversas reacciones químicas. El vertido directo de sus aguas residuales no solo contamina gravemente los ambientes acuáticos y causa la salinización del suelo, sino que también supone un desperdicio significativo de recursos salinos industriales. Ante las crecientes regulaciones ambientales y las exigencias inherentes del desarrollo sostenible, los clientes de Kangqinfei en el sector de la química fina necesitan urgentemente una solución madura capaz de tratar de forma estable y eficiente sus aguas residuales con alto contenido de sal y lograr la recuperación y el aprovechamiento de los recursos salinos.
II.Solución
Siguiendo el concepto de economía circular de "convertir residuos en tesoros", Kangqinfei diseñó y entregó un sistema de cristalización por evaporación MVR de cloruro de sodio con una capacidad de procesamiento de 3 toneladas/hora. Este sistema emplea tecnología avanzada de recompresión mecánica de vapor (MVR) y controla con precisión las características de cristalización del cloruro de sodio, logrando con éxito la recuperación de cloruro de sodio de alta pureza y un vertido de aguas residuales prácticamente nulo.
III. Ventajas del sistema central
1. Cristalización de sal de alta calidad y aprovechamiento de recursos: El objetivo principal de este sistema de evaporación MVR es producir cristales de cloruro de sodio de alta pureza. Mediante el control preciso de la sobresaturación de la cámara de evaporación y el uso de un cristalizador de diseño único, se promueve eficazmente el crecimiento regular de los núcleos cristalinos e inhibe la formación de cristales finos, lo que resulta en productos de cloruro de sodio con un tamaño de partícula uniforme y una pureza que cumple con los estándares industriales de sal. Estos productos pueden venderse directamente como materias primas industriales, logrando una transformación del "tratamiento de residuos" a la "producción de productos".
2. Diseño optimizado de limpieza y antical: Si bien el cloruro de sodio tiene menor tendencia a la incrustación que el cloruro de calcio, esto sigue siendo significativo en operaciones a largo plazo. Este sistema emplea la tecnología de cristalización Oslo o un cristalizador de circulación externa similar, lo que permite que los cristales crezcan en suspensión dentro del cristalizador, reduciendo así la sedimentación en la superficie de calentamiento. Simultáneamente, el sistema está equipado con una función de limpieza automática en línea (CIP), que limpia periódicamente los tubos de intercambio de calor, eliminando fácilmente las trazas de incrustaciones y garantizando la eficiencia de la transferencia de calor y un funcionamiento continuo.
3. Eficiencia energética significativa: Este sistema integra tecnología de compresión con bomba de calor de alta eficiencia y un precalentador multietapa, que recupera y comprime todo el vapor secundario generado durante la evaporación como única fuente de calor del sistema. En comparación con los evaporadores tradicionales de triple efecto, este sistema ahorra más del 60 % de energía. En sistemas con una capacidad de procesamiento de hasta 3 toneladas/hora, se pueden lograr ahorros anuales significativos en costos de vapor, acortando considerablemente el periodo de amortización de la inversión.
4. Alta integración y control automatizado: El sistema integra un sistema de control automático PLC que permite un control preciso de todo el proceso, desde la alimentación, la evaporación, la cristalización, la centrifugación hasta la descarga. El sistema mantiene automáticamente el rango óptimo de sobresaturación, garantizando una calidad estable del cristal y permitiendo el inicio/parada con un solo botón y el diagnóstico de fallos. Esto reduce considerablemente la dependencia de la experiencia del operador, garantizando así la estabilidad de la producción y la consistencia del producto.
5. Beneficios ambientales integrales: El sistema produce dos componentes: cristales de cloruro de sodio de alta pureza y condensado limpio. Tras un tratamiento sencillo, el condensado puede utilizarse como agua regenerada de alta calidad para procesos de refrigeración o limpieza de fábricas, logrando así un vertido cero de aguas residuales, conservando valiosos recursos de agua dulce y, por lo tanto, aportando importantes beneficios ambientales.
IV. Descripción general del proceso del sistema
1. Pretratamiento y precalentamiento: Después del ajuste del pH y la filtración, el líquido de alimentación ingresa a un precalentador de múltiples etapas, donde intercambia calor con el líquido concentrado y el condensado producido por el sistema, recuperando completamente el calor residual.
2. Cristalización por evaporación mediante reformado mecánico con vapor: El material precalentado ingresa a un evaporador de circulación forzada, donde se calienta mediante vapor secundario comprimido dentro de los tubos de intercambio de calor. Posteriormente, la solución se evapora en la cámara de separación por evaporación, generando vapor secundario.
3. Crecimiento y clasificación de cristales: La solución sobresaturada concentrada ingresa al cristalizador Oslo, donde los cristales pequeños crecen en suspensión, mientras que los cristales más grandes se depositan en el fondo. Esta clasificación garantiza la uniformidad del tamaño de las partículas de sal.
4. Separación sólido-líquido y secado: La suspensión de cristales se descarga por el fondo del cristalizador y entra en una centrífuga para su deshidratación, obteniendo sal húmeda. Esta sal húmeda puede secarse aún más mediante un secador de lecho fluidizado para obtener la sal seca final.
5. Circulación de vapor y condensación: El vapor secundario generado por la evaporación se presuriza y calienta mediante un compresor.